Su emplazamiento lo constituye una meseta de unos 28 metros de altitud que se eleva en la margen derecha del Guadalquivir. Está a 13 kilómetros al norte de Sevilla capital y está considerada como una Villa.

Un dato curioso es que se utiliza el mismo escudo que Sevilla capital según privilegio real, concedido por ser guarda real del río y defensa del puerto de Sevilla.

En Alcalá del Río, el trazado del Guadalquivir, pierde su dirección oeste y se dirige al suroeste para buscar el Atlántico. A partir de aquí comienza el Valle Bajo de este curso fluvial que se convierte ya en ría, dado que la influencia de las mareas se hace sentir hasta esta localidad.


El río se cruzaba en este punto por la Barca de Alcalá del Río (una de las seis que tenía en propiedad el Ayuntamiento de Sevilla dentro de su provincia), hasta que a finales de los años veinte de este siglo se llevan a cabo las obras de la presa, encontrándose entonces en el lecho del río la espada de bronce que se exhibe en el Museo Arqueológico Provincial de Sevilla, el toro ibérico expuesto también en el mismo Museo y el ancla romana que decoraba el centro del estanque de los Jardines de la Central y que ahora se encuentra en la casa de la Cultura.

Algunos platos de su gastronomía son, los Albures en gazpachuelo, Calabaza, Sábalo en puebre, Sábalo del Alamillo, Barbo en Adobo, Esturión...

A parte de Sevilla capital, tiene a su alrededor muchos pueblos para visitar como Santiponce, Guillena, Gerena, San Juan de Aznalfarache o Castilleja de la Cuesta entre otros muchos.